Los comerciantes piden soluciones «excepcionales» ante una situación «tan grave o más que la de hostelería»

Aunque las entienden, los comerciantes alicantinos ven «con mucha pesadumbre» las nuevas restricciones anunciadas este martes por el gobierno autonómico y aseguran que su situación es incluso más grave que la de los hosteleros.

El anterior cierre de la hostelería a las cinco, sumado al teletrabajo, el temporal y la restricción de aforos ya estaba arruinando las Rebajas en las dos semanas que lleva la campaña, pero tras las nuevas medidas que clausuran del todo la hostelería y obligan a sus comercios a cerrar a las seis, muchos se plantean si vale la pena ya seguir abriendo por las tardes.

Algunos ya han optado, de hecho, por no cerrar a la una y media y seguir con horario continuo, explica Vicente Armengol, presidente de la Asociación Corazón de Alicante, que cree que aunque la hostelería ocupe ahora el primer plano de los sectores afectados, el del comercio no está sufriendo menos. La prueba, dice, son las 10.000 bajas de autónomos que se han producido en toda España en este sector, frente a los 5.000 de hostelería, cifra extrapolable a Alicante.

«Los gastos son los mismos, las calles están vacías y los aforos, reducidos sin que haya movimiento en caja». Tras los repuntes de esta tercera ola, la vacuna, dice Armengol, parece el final de un «túnel de chicle», que nunca termina.

 

De hecho, las ventas en estas rebajas no rondan ni el 50% de la campaña del año pasado, ya entonces desvirtuada, recuerdan, por la desregulación y por el adelanto del Black Friday y «no ha habido ni un día bueno» desde entonces.

Por ello, dice, «a medidas excepcionales hay que plantear soluciones excepcionales» y no entienden, de hecho, que su colectivo haya quedado fuera del Plan Resiste de ayudas de la Generalitat.

Reclaman, por ello, el mismo nivel de apoyo y ayudas que la hostelería, porque aunque desde el ámbito local «algo se está haciendo», dice, la administración central es la que más debe involucrarse en lo relativo a cargas de Seguridad Social y exención de impuestos. También «es un clamor», añade, exigir al gobierno central la vuelta a la regularización de los períodos de descuentos.